El sistema sanitario cubano atraviesa una etapa de fuertes dificultades debido a la escasez de medicamentos, el deterioro de los equipos médicos, la falta de personal especializado y los frecuentes cortes eléctricos, factores que han reducido la capacidad de atención en varios hospitales del país.
En La Habana, los hospitales públicos no disponen actualmente de servicios de tomografía por averías en sus equipos, por lo que estos estudios se concentran en el Instituto de Oncología y Radiobiología (INOR), donde un único tomógrafo atiende a pacientes de la capital y de otras provincias.
Entre quienes esperan por estos exámenes se encuentra Rosa Valentina Pérez, una paciente de 64 años ingresada en el INOR, quien lleva semanas aguardando una tomografía para determinar la causa de la pérdida de movilidad en sus piernas. En declaraciones a la agencia AFP, expresó la incertidumbre que viven quienes necesitan estudios diagnósticos urgentes.
Durante décadas, el sistema de salud cubano fue presentado como uno de los principales logros de la Revolución por ofrecer atención médica gratuita y de cobertura nacional. Sin embargo, la pandemia de covid-19, las dificultades económicas, las sanciones de Estados Unidos y la escasez de combustible han incrementado las limitaciones para mantener el funcionamiento de los servicios.
El Gobierno ha concentrado los recursos disponibles en programas considerados prioritarios, entre ellos oncología, cardiología, nefrología y la atención materno-infantil. No obstante, estos programas también enfrentan problemas derivados de la falta de medicamentos, el envejecimiento de la infraestructura tecnológica, los apagones y la salida de profesionales del sector.
Zholem Jorge Isaac, director nacional de Electromedicina, informó que más del 50 % de la tecnología utilizada en el programa nacional contra el cáncer presenta algún tipo de afectación. Explicó que muchos equipos continúan operando pese a su antigüedad y que la adquisición de piezas de repuesto resulta compleja. Además, los cortes de energía han provocado daños adicionales en baterías y otros componentes.
En el Instituto de Oncología y Radiobiología, alrededor de 1,200 pacientes permanecen en lista de espera para recibir radioterapia. Según las autoridades del centro, cerca del 80 % de la tecnología destinada al diagnóstico y tratamiento oncológico está obsoleta o fuera de servicio.
El director del instituto, Luis Eduardo Martín, señaló que la falta de reactivos y equipos impide, en ocasiones, monitorear adecuadamente la respuesta de los pacientes a determinados tratamientos, lo que dificulta el seguimiento clínico.
La situación también afecta a la atención pediátrica. Mariuska Forteza, jefa del servicio de Oncopediatría, explicó que los hemogramas de control para niños sometidos a quimioterapia no pueden realizarse con la frecuencia necesaria debido a las limitaciones de recursos. Datos oficiales indican que la supervivencia infantil por cáncer descendió del 85 % al 65 %.
Los equipos de electromedicina trabajan de forma permanente para mantener operativa la tecnología disponible. Alexis Amado Domínguez, responsable de esa área en el INOR, afirmó que en numerosas ocasiones debe acudir al hospital durante la madrugada para reparar equipos indispensables para que los pacientes puedan iniciar sus tratamientos. Gracias a estas labores continúa funcionando el único acelerador lineal operativo en Cuba, fundamental para la aplicación de radioterapia.
Las limitaciones también alcanzan al Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular. El especialista José Esteban Abreu explicó que la escasez de tecnología avanzada ha obligado a realizar numerosos diagnósticos apoyándose principalmente en la evaluación clínica, el electrocardiograma y el estetoscopio. Asimismo, indicó que las cirugías cardiovasculares pasaron de unas 400 en 2018 a alrededor de 100 en la actualidad y que unas 130 personas esperan un implante de marcapasos.
En los talleres de reparación de equipos médicos, técnicos especializados reutilizan piezas y realizan adaptaciones para prolongar la vida útil de equipos de anestesia, ventiladores, incubadoras y monitores. Sin embargo, la falta de repuestos continúa limitando la recuperación de numerosos dispositivos, incluidos ventiladores destinados a unidades de neonatología.
La escasez de personal sanitario representa otro desafío para el sistema. En la unidad de hemodiálisis del hospital Hermanos Ameijeiras, 72 pacientes dependen de 13 equipos, de los cuales únicamente 11 permanecen en funcionamiento. Además, el retraso en la llegada de insumos y la falta de enfermeras han obligado a reducir la duración de algunas sesiones de diálisis para distribuir los recursos disponibles.
La jefa de Nefrología del centro, Iamara Castro, advirtió que disminuir el tiempo de tratamiento puede afectar la salud de los pacientes. Por su parte, algunos usuarios han relatado fallas técnicas recurrentes en los equipos utilizados durante las sesiones.
Especialistas y trabajadores del sector coinciden en que el sistema de salud continúa prestando servicios gracias al esfuerzo del personal médico, de enfermería y técnico, que mantiene operativos numerosos equipos pese a las limitaciones de recursos y al deterioro de la infraestructura sanitaria.


